La caravana de inmigrantes

CANDADO MARIBEL ALVAREZ

La caravana de inmigrantes que viaja a EEUU se prepara para cruzar la frontera y pedir asilo

Un grupo de 400 inmigrantes de Honduras, Guatemala y El Salvador que cruza México para cruzar la frontera estadounidense consulta a sus abogados cuál es la mejor estrategia a seguir

Donald Trump demanda a California por negarse a colaborar con su política migratoria

¿Qué hacemos ahora? Se preguntaron los 400 inmigrantes de Honduras, Guatemala y El Salvador que huyen de la violencia y pobreza de sus países después de haber atravesado México durante las últimas semanas sin que nadie les parara de camino a Tijuana, ciudad fronteriza con San Diego, ya en Estados Unidos. ¿Intentar seguir o probar suerte en México?

Su caravana ha desatado la ira del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el cual les ha advertido que serían detenidos en caso de que insistiesen en cruzar la frontera en busca de asilo político. Incluso sus representantes legales en Estados Unidos, expertos en este tipo de casos, también les han indicado que podrían ser separados de sus familias en los puestos fronterizos de control al no poder aceptar a todos. “Mucho dependerá de cómo expliquen su situación”, indicó uno de los abogados. Algunos vuelven después de haber estado en situación ilegal en Estados Unidos. A otros no se les admitirá su entrada. Mientras, a los menores de edad, si argumentan que se viajan solos, se les tendría que aceptar, y buscar un lugar de refugio. En cambio, no tendrían permiso legal para estar en el país, y tendrían que adaptarse a vivir en un limbo legal similar al de los dreamers (soñadores, en español), que vinieron a Estados Unidos de niños con sus padres.

De esta forma, ponen fin a un mes de viaje por México, país que generalmente suele permitir a los inmigrantes de Centroamérica pasar a Estados Unidos sin detenerles, como medida de presión a Washington mientras negocian diferentes acuerdos. En este caso, ambos países, además de la guerra dialéctica entre sus dos líderes, hecha pública a través de sus comentarios en las redes sociales, repasan el importante acuerdo comercial NAFTA (siglas en inglés por las que se refieren al mismo firmado entre Canadá, Estados Unidos y México).

Esta última crisis pone de manifiesto que las líneas de la frontera entre Estados Unidos y México siempre han estado borrosas. Al otro lado espera el sueño americano, idealizado por los inmigrantes que vienen en busca de una oportunidad, la cual no se suele corresponder con lo que se han formado en sus mentes durante el viaje. Generalmente, se convierten unas veces en arma arrojadiza entre los políticos del Congreso, otras en moneda de cambio para otros intereses y la mayoría en excusa para animar los mítines políticos, sobre todo después de que el presidente Donald Trump hiciese la promesa de levantar un muro en la frontera sur la pieza principal de su política migratoria.

Este lunes el vicepresidente, Mike Pence, visitará Caléxico (California), pueblo fronterizo con Mexicali (México), donde pasará la mañana mientras supervisa el lugar de la construcción de la barrera en la línea divisoria de esta parte del estado. Un proyecto que no debe confundirse con el muro de Trump.

Los planes de esta estructura de 30 pies de altura (9,1 metros) empezaron en 2009 justo cuando el presidente demócrata Barack Obama acababa de llegar a la Casa Blanca, destinada a sustituir una construcción de dos millas (3,2 kilómetros) en Caléxico levantada hace décadas.

Sin embargo, sí es cierto que los fondos para este proyecto llegaron el primer año de Trump en la Casa Blanca, amparados por una ley del departamento de Seguridad Nacional, según confirmó el portavoz de la Patrulla Fronteriza Justin Castrejón.

El contrato de esta obra es de 18 millones de dólares, que saldrán de una partida general para mejoras y construcción en la frontera de 260,9 millones.

Castrejón reconoce que siempre se han referido a esta estructura con el término “cerca”, levantada en concreto en los años 90. En cambio, ahora con el anuncio del proyecto deben llamar a la misma “muro”. Orgulloso de su estructura y la seguridad que proporciona su equipo en la frontera, Castrejón matiza: “Lo llamamos ahora el muro de la frontera. Pero, no es un muro nuevo. Es un muro de reemplazo“.

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2018/04/29/5ae605ff46163f3e398b456e.html

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